Esta semana no tienes que cambiar tu dieta ni añadir rutinas nuevas. La propuesta es muy simple:
- Elige un momento al día. Puede ser en el desayuno, en la comida o en la cena, lo que mejor encaje.
- Toma un solo bocado con plena atención. Antes de masticar, observa el color, la textura y el aroma. Después mastica despacio, nota los sabores y cómo cambia en tu boca.
- Haz una pausa breve. Pregúntate: ¿cómo me sienta este alimento? ¿qué sensación me deja?
- Sigue comiendo como siempre. No necesitas hacerlo con toda la comida, solo con ese instante.
La clave es la constancia: un bocado al día, todos los días. Es suficiente para entrenar la conciencia y devolver a la alimentación su papel de cuidado.