«Escucha tu energía»
A lo largo del día, haz una pausa de 1 minuto, tres veces.
No necesitas sentarte, ni cerrar los ojos. Solo detenerte un momento, donde estés.
- Lleva la atención al cuerpo.
Nota si hay cansancio, tensión, ligereza o pesadez. No lo juzgues. Solo obsérvalo. - Pregúntate con honestidad:
¿Cómo está mi energía en este momento? - Haz un pequeño ajuste consciente.
Si necesitas estirarte, respira más lento, bebe agua, o simplemente baja el ritmo… hazlo.
Eso es todo.
Este gesto tan simple entrena la auto-escucha y el autocuidado. Nos recuerda que no tenemos que ir al mismo ritmo todos los días. Y que cada pausa cuenta.