Mi propuesta para esta semana es trabajarte la crispación. Puede ser por una madre, mayor y dependiente, un hijo inmaduro o una situación profesional desfavorable, da igual.
La crispación es nuestra intolerancia a que las cosas no salgan como queremos y realmente, la vida está completamente fuera de nuestro control. Esta emoción, nos impide ver nuestra parte y sobre todo, nos impide poner en marcha lo que podamos hacer nosotros y no lamentarnos en lo que no hacen los demás.
Cada vez que sientas que los demás te producen este sentimiento, para, respira y pregúntate:
- qué me está enfandano
- desde dónde viene este enfado, que deseo o necesidad mía hay detrás
- qué está en mi mano para aliviar este sentimiento