Cuando no puedes con todo (y no pasa nada)
Tómate unos minutos en silencio antes de empezar. Puedes cerrar los ojos, sentir tu respiración y notar cómo estás hoy, sin cambiar nada. No estás aquí para juzgarte, ni para encontrar soluciones rápidas. Solo para mirarte con honestidad.
Ahora, responde con calma y sin prisas. No busques escribir “bien”, solo escribe “verdad”.
1. ¿Qué estás intentando sostener tú solo/a últimamente?
Piensa en tareas, emociones, decisiones o situaciones que te estén pesando más de la cuenta. Nómbralas sin adornos.
2. ¿Qué parte de ti se siente obligada a poder con todo?
¿Es el miedo a defraudar? ¿El deseo de hacerlo perfecto? ¿Una voz que te dice que “no deberías quejarte”? Dale forma a esa autoexigencia.
3. ¿Qué estás dejando en último lugar en tu vida?
Tal vez tu descanso, tus momentos de silencio, tu salud, tu creatividad… ¿Qué parte de ti no está teniendo espacio?
4. Si hoy dieras un paso hacia cuidarte un poco más, ¿cuál sería?
No hace falta que sea grande. Solo algo real y posible. Una pausa, un “no” necesario, un rato para respirar sin deber nada a nadie.