Este diario te acompaña para entrenar la claridad antes de decidir. No se trata de escribir mucho ni de hacerlo perfecto, sino de crear un pequeño espacio entre lo que te pasa y lo que haces con ello. Antes de empezar, para un momento y respira lento un par de veces, soltando un poco el cuerpo. Esa pausa ya es parte de la práctica.
Al escribir, observa cómo está tu mente hoy. No analices, solo descríbela con palabras simples. Después, nombra de forma breve alguna situación o decisión que esté ocupando tu atención. No busques resolverla todavía; el objetivo es mirarla con más calma.
Mientras escribes, pregúntate si hay prisa, tensión o presión interna influyendo en tu forma de pensar. Reconocerlo no es un problema, es el primer paso para recuperar claridad. Desde ahí, permítete una frase que te ayude a bajar la exigencia, recordándote que puedes decidir mejor cuando estás más tranquilo.
Para cerrar, escribe qué sería un paso pequeño y sensato para hoy, aunque no resuelva todo. A veces avanzar es simplemente esperar con más conciencia. Al terminar, nota si tu estado interno ha cambiado un poco. Esa diferencia, por pequeña que sea, es el efecto del mindfulness en acción.