“¿Cómo estoy de verdad?”
Objetivo:
Parar unos segundos en medio del día para hacer una micro-pausa de conciencia emocional. No para cambiar nada, solo para escucharte.
Cuándo:
Al menos una vez al día. Ideal en un momento cotidiano: mientras te lavas los dientes, en un semáforo, al encender el ordenador, al esperar el ascensor…
Instrucciones:
- Párate un instante.
No necesitas sentarte ni cerrar los ojos. Solo deja de hacer por unos segundos lo que estés haciendo. - Hazte la pregunta: “¿Cómo estoy de verdad ahora mismo?”
- Escucha sin corregir.
Observa tu cuerpo. Nota si hay tensión, cansancio, agitación, calma.
Mira si aparece alguna emoción. Puede que no haya palabras, solo una sensación. - Nómbralo con suavidad (mentalmente o en voz baja):
Algo tan sencillo como:- “Estoy cansado.”
- “Estoy acelerada.”
- “No sé cómo estoy, pero hay algo raro dentro.”
- “Estoy bien, de verdad.”
- No hagas nada con eso. Solo respira.
Dos respiraciones lentas. Nada más.
¿Para qué sirve esto?
Porque si no te escuchas tú, nadie lo va a hacer por ti.
Y porque el “todo bien” que decimos sin pensar nos aleja de una parte esencial: la conexión con nosotros mismos.
Este gesto pequeño, repetido a diario, cambia el modo en que te tratas.