El miedo escénico no es solo el temor a hablar en público o actuar frente a otros, sino una sensación más profunda: el miedo al rechazo, al juicio, a no ser suficiente. Surge desde nuestras heridas emocionales y activa la respuesta de huida o bloqueo. Con esta práctica, vamos a acercarnos a esa emoción en lugar de luchar contra ella.
Paso 1: Consciencia del cuerpo
Antes de cualquier exposición en público, tómate un momento para sentir tu cuerpo.
- Siéntate o ponte de pie con una postura estable.
- Cierra los ojos y lleva la atención a tu respiración.
- Nota cualquier tensión en tu pecho, garganta o estómago. En lugar de evitarla, obsérvala con curiosidad.
Paso 2: Nombrar sin juzgar
Dile mentalmente a tu miedo: «Te veo. Sé que estás aquí.»
- No intentes eliminarlo, solo reconócelo.
- Si puedes, ponle un nombre: «Es mi miedo al juicio», «Es mi temor a equivocarme».
Paso 3: Suavizar y acompañar
Coloca una mano en el pecho o donde sientas la tensión.
- Imagina que le hablas con amabilidad: «Es natural que estés aquí. No estás solo/a.»
- Suelta la necesidad de que desaparezca y simplemente respira con él.
Paso 4: Anclarte en el presente
Cuando sientas que el miedo toma el control, regresa a lo que te sostiene en el ahora:
- Nota tus pies en el suelo.
- Siente el aire entrando y saliendo de tu nariz.
- Escucha los sonidos a tu alrededor sin juzgarlos.
Paso 5: Dar el paso con valentía consciente
Antes de salir al escenario o hablar en público, haz una pausa. Respira profundo y repite en tu mente:
«Puedo estar aquí con todo lo que siento. No necesito ser perfecto/a para ser valioso/a.»
Luego, da el paso, confiando en que no eres tu miedo, sino la conciencia que lo observa.
🌿 Recuerda: El miedo escénico no se vence eliminándolo, sino abrazándolo con amabilidad y aprendiendo a caminar con él.
4o