Esta práctica informal está diseñada para ayudarte a reconectar con la persona que quieres ser, de manera simple y aplicable en tu día a día, sin necesidad de un espacio especial o herramientas específicas.
Instrucciones:
- Elige un momento cotidiano
- Puede ser mientras te cepillas los dientes, esperas en una fila, preparas el café o caminas hacia algún lugar.
- Haz una pausa consciente
- Detente un instante y toma tres respiraciones profundas, enfocándote en el aire entrando y saliendo de tu cuerpo.
- Conecta con tu intención
- Pregúntate: ¿Quién quiero ser en este momento?
- Por ejemplo: Quiero ser alguien paciente, amable, o presente.
- Visualiza un pequeño gesto alineado con esa intención
- Si eliges paciencia, podrías decidir responder con calma ante un retraso.
- Si eliges amabilidad, podrías sonreír a alguien o agradecer sinceramente.
- Si eliges presencia, podrías prestar atención plena al momento, observando lo que ves, escuchas o sientes.
- Lleva a cabo ese gesto
- Realiza ese acto con la conciencia de que estás practicando acercarte a tu mejor versión, sin importar cuán pequeño sea.
- Reflexiona brevemente
- Al final del día, recuerda los momentos en los que aplicaste esta práctica. Pregúntate:
- ¿Cómo me sentí al hacerlo?
- ¿Qué aprendí de este pequeño gesto?
- Al final del día, recuerda los momentos en los que aplicaste esta práctica. Pregúntate:
Ejemplo práctico:
Por la mañana, mientras preparas tu desayuno, decides que hoy quieres ser más amable contigo mismo/a. Mientras revuelves tu café, te dices: Hoy me trataré con compasión. Luego, durante el día, practicas hablándote con amabilidad cuando te encuentras con un error o dificultad.
Esta práctica informal puede repetirse tantas veces como quieras. Cada gesto, por pequeño que sea, es un paso hacia la persona que deseas ser. ¡Inténtalo y observa los cambios!