Hay momentos en la vida en los que uno no se siente capaz de hacer limonada. Las enseñanzas, llevan tanto sufrimiento detrás, que no tenemos fuerzas para mirar hacia adelante sin flaquear.
La preciosidad de la vida, es que en esos momentos hay personas a tu lado que hacen la limonada por tí.
Gracias a todas esas personas que me estáis haciendo la limonada.