Nos enamoramos del subidón, no de la persona.
Buscamos intensidad, no conexión.
Y cuando el chute emocional se acaba, también lo hace el “amor”.
¿Y si el problema no es el amor… sino cómo lo estamos viviendo?
Creo que la sociedad ha evolucionado hacia un concepto del amor que busca una dosis de dopamina, dentro del regulador emocional asociado a los retos y la recompensa y se nos ha olvidado el regulador que nos ayuda a encontrar esas relaciones plenas y duraderas, esas que nos hacen sentir el amor genuino y pleno, el regulador de la calma y afiliación. El resultado es una sociedad cada vez más temerosa de amar y de abrirse a alguien y la falta de compromiso, es una generalización.
El amor ya no nos aporta la felicidad y necesitamos hacer una reflexión en profundidad. Si te apetece trabajar sobre esto, te invito como cada semana, a hacerlo a través del :
- Post semanal
- Práctica formal
- Práctica informal
- Noticias y enlaces de interés
- Instrucciones para tu diario de Mindfulness
- Imagen de la semana