Hay sufrimientos que no se viven como una herida, sino como una costumbre.
No siempre se reconocen como maltrato; a veces se confunden con amor, con carácter o con “lo normal” de una familia.
En este texto hablo de cómo el dolor puede normalizarse cuando convivimos con él demasiado tiempo… y de lo difícil —pero necesario— que es ponerle nombre.
Si te apetece indagar sobre esto, puedes hacerlo como cada semana en
- Post semanal
- Práctica formal
- Práctica informal
- Noticias y enlaces de interés
- Instrucciones para tu diario de Mindfulness
- Imagen de la semana